Las 25 mejores experiencias

 1- Templos y jardines de Kioto
Con mas de 1000 templos, en Kioto cuesta elegir y es fácil pasar el tiempo en busca del más bonito. En plan llamativo y majestuoso, encantará el esplendor del Kinkaku-ji. Si se prefiere más el estilo wabi-sabi al rococó, la tranquilidad del Hōnen-in o Shōren-in es lo más indicado. Y no hay que olvidar que los templos cuentan con los mejores jardines, como los den Ginkaku-ji, el Ryōan- ji y el Tōfuku-ji

Kinkaku-ji

2- "Onsen"
No hay nada como sumergirse en una bañera de un clásico onsen (baño termal natural) japonés, ideales para sentir como se distienden los músculos de la espalda y se escapa un "Ahhh", un suspiro que podría traducirse por "Me alegro de haber venido a Japón". Con suerte la bañera estará al aire libre y tendrá un bonito arrollo cerca. Los japoneses han con convertido un acto sencillo como el baño en casi una religión y el país está repleto de templos y santuarios consagrados a esta fe tan relajante.

Noboribetsu Onsen (Noboribetsu, Hokkaidō)



3- Cocina japonesa
Japón es un paraíso gastronómico. Su cocina, increíblemente variada, abarca desde los sencillos soba (fideos de alforfón) hasta los banquetes kaiseki (alta cocina) de varios platos. En Tokio o Kioto es posible probar una especialidad diferente cada noche durante un mes sin repetir ni un día. Sin duda, un circuito culinario por Japón resultará memorable, aunque cuando se ha probado la auténtica comida japonesa, los restaurantes japoneses del país de origen no aguantarán la comparación. ¡La única solución es volver a Japón!



4- Contemplación de los cerezos en flor ("hanami")
Los que crean que los japoneses son un pueblo serio y sobrio deberían unirse a ellos bajo un cerezo en flor en plena primavera. Es como si los árboles liberaran un narcótico que anulara sus inhibiciones: agasajan a los invitados son sake, cerveza y tentempiés para después poner en marcha un karaoke portátil. Japón es un lugar alegre cuando los cerezos florecen. Dos de los mejores lugares para ver el hanami son Ueno-kōen, en Tokio y Maruyama- kōen, en Kioto.

                                                                                   Maruyama- kōen hanami

5-Alojarse en una "ryokan"
Comer en el dormitorio. Pasarse el día en batín Darse un baño con vistas al jardín. No mover ni un dedo salvo para llevarse la comida a la boca ¿Suena tentador? Entonces se recomienda encarecidamente pasar una noche en una buena ryokan (Posada tradicional japonesa). Los japoneses ya habían "inventado" el concepto de spa antes de que estos existieran. Todas las ryokan, de la mas selecta a la mas humilde, permiten experimentar cómo solían vivir los japoneses.




6-Castillos
Un castillo japonés tiene tanto en común con uno europeo como un kimono con un esmoquin. Sus lineas gráciles ocultan su función militar. Se alzan sobre las llanuras y  parecen diseñados mas bien para adornar el paisaje que para proteger a sus amos. Los interesados en los samuráis, los sogunes y la historia militar quedaran cautivados por los castillos japoneses. En su forma original o reconstruidos, los hay por todo el país; el de Himeji-jō. recién restaurado, es de visita obligada.

Himeji-jō

7-De compras por Tokio
Todos los productos que hay en el mundo se pueden conseguir en Japón, desde melones de 10.000 yenes (75,82 euros) hasta cachivaches de tiendas de todo a 100 yenes (0,76 euros). Ciertamente la variedad de la oferta en Tokio resulta apabullante; se puede ir a las exclusivas boutiques de Ginza y ver a los famosos de compras o unirse al común de los morales en Shibuya y Shinjuku. Pero toda visita a Tokio estará incompleta si no se visita el mercado de Tsukiji, con la mayor lonja de pescado del mundo.

Mercado de Tsukiji

8-Bambusal de Arashiyama
Al oeste de Kioto aguarda uno de los lugares más mágicos de japón: el famoso bosque de bambúes de Arashiyama. El efecto visual de las cañas de bambú que parecen no tener fin, no es comparable con ningún otro bosque conocido. Una presencia imposible de captar con la cámara, aunque no hay que dejar de intentarlo. Quien haya visto tigre y dragón podrá hacerse una idea del lugar.

Bambusal de Arashiyama

9-Monte Fuji
El monte Fuji maravilla incluso desde lejos. De cerca, el cono perfectamente simétrico del pico más alto de Japón sencillamente impone. ¿El amanecer desde la cima? Magia pura. El Fuji-san es la atracción más veraneada e imperecedera de Japón. Cientos de miles de personas suben cada año hasta este volcán sagrado desde hace cientos de años. Quienes prefieran fotografiarlo desde los picos vecinos, menos sobrecogedores pueden seguir los pasos de los pintores y poetas más famosos del país

Monte fuji

10-De excursión por los Alpes japoneses
Si al cerrar los ojos e imaginar Japón al viajero solo le vienen imágenes de geishas, jardines zen, trenes bala y ciudades ultramodernas, se llevará un auténtica sorpresa cuando pise los Alpes Japoneses, donde podrá caminar hasta el mismísimo corazón de los picos más altos del país y maravillarse ante tanta majestuosidad. Incluso es posible recorrerlos de refugio en refugio durante una semana, cargado tan solo de una pequeña mochila.

Alpes Japoneses

11-El Daibutsu (Gran buda) de Nara 
El ejercicio es el siguiente: ir al tempo de Tōdai-ji en Nara y detenerse ante la sala principal. Después sin levantar la vista, entrar en la sala, relajar la mente y alzar la mirada para contemplar el Gran Buda. Esto es lo mas cerca que se estará de la iluminación sin practicar años de meditación. Pocas atracciones en Japón impactan tanto como este Buda cósmico; casi puede percibirse la energía que emana su corpulencia.

El Daibutsu (Gran buda) de Nara

12- Hiroshima
Con sus avenidas arboladas, cuesta imaginar a Hiroshima como una ciudad devastada por una bomba atómica. Al pisar el museo conmemorativo de la Paz la cruda realidad se hace evidente, pero fuera del apacible Parque conmemorativo de la Paz al vibrante y avanzada Hiroshima refulge. Visitar esta ciudad es recibir una conmovedora lección de historia, y la Hiroshima moderna y sus habitantes -sin olvidar la comida- permiten llevarse también otros recuerdos

Museo conmemorativo de la Paz



13-Sumo 
Sentarse a un lado del ring cuando chocan dos yokozuna (grandes campeones) entre sí es como ver a dos montañas que se empujan: hasta la tierra tiembla. Aun desde el gallinero, asistir a un torneo de sumo es parte esencial de cualquier viaje a Japón. Es muy diferente de cualquier otro deporte: el ritual de tirar sal, las indicaciones místicas del árbitro, el interminable cruce de miradas antes del enfrentamiento... todo muy japonés.




14- Oku-no-in en Kōya-san
De subida en el funicular al sagrado conjunto monástico budista de Kōya-san el viajero ya siente como si ascendiera a otro mundo. Una solemnidad espiritual permea el ambiente, sobre todo en el enorme cementerio de Oku-no-in. Los senderos serpentean entre altísimos cedros japoneses y cuando se llega a la sala principal, la repentina aparición del Buda parece la cosa más natural del mundo.

Oku-no-in


15-Arte de Naoshima y el Mar Interior
La isla de Naoshima está repleta de notables galerías de arte moderno e instalaciones que cada año atraen más visitantes al Mar Interior. Es posible desplazarse en bicicleta, tomar algo en un original café y relajarse en una casa de baños. Las islas vecinas, como la de Teshima, con su museo curvo de hormigón y su "archivo del corazón", emergen como nuevos puntos de interés artístico. Pasar un par de días aquí sirve para descubrir el arte más innovador en plena naturaleza.



16-Esquí
Los viajeros empiezan a descubrir uno de los mayores secretos de Japón: el esquí y el snowboard. De los Alpes Japoneses en Honshū central a las tierras altas de Hokkaidō, fustigadas por un frío siberiano, hay pistas repletas de nieve para todos. Las tiendas de alquiler de equipo a precios asequibles facilitan plantarse en las pistas en un abrir y cerrar de ojos, mientras que los onsen permiten completar el día con un baño caliente y un sake bien frío tras un día de adrenalina en las pistas "diamante negro".


17-Kabuki
Pocos espectáculos teatrales pueden compararse con el singular kabuki (teatro estilizado japonés). Aunque no se entiendan ni las palabras ni la acción, ni el colorido, el kabuki es una de las experiencias más entretenidas y desconcertantes que ofrece Japón. Puede ser que los mas pequeños se aburran, pero los adultos recordarán la magia de este teatro durante mucho tiempo. Pruébese en el reformado Kabuki-za de Tokio o en el teatro Minami-za de Kioto.



18-Antiguas rutas de perigrinaje
En Japón abundan las antiguas rutas de peregrinos, y muchas siguen en activo. En el agreste sur de Kansai, la Kumano Kodō une tres santuarios sintoístas a través de senderos de montaña con acogedoras zonas de descanso y posadas. Es lo más cerca que se estarás del excursionismo de teterías nepalí en Japón. En el vecino Shinkoku destaca la Ruta de los 88 templos, que puede hacerse a pie, en bicicleta o en un circuito en autobús.

Kumano Kodō

19-Yakushima
A un corto trayecto en ferri desde la ciudad portuaria de Kagoshima, en Kyūshū, la isla de Yakushima es un territorio de montañas escarpadas y bosques primitivos cubiertos de musgo. Declarada patrimonio mundial por la Unesco, se trata de un paraíso para los excursionistas, que pueden pasar el día de picos y en onsen costeros, algunos de ellos solo accesibles con plenamar. Los mas tranquilos pueden tomar el sol y disfrutar del buceo con tubo.


20-Caminata de Tsumago a Magome
Tsumago, una localidad muy bien conservada en el sur de Nagano, cuenta con las tradicionales posadas de madera en las que antaño se alojaban los señores de los samuráis. Desde Tsumago es posible seguir la antigua calzada de Nakasendō y cruzar aldeas alpinas, bosques de cedros y cascadas hasta llegar al puerto de montaña de Magome-tōge, donde se puede descansar antes de contunuar hasta Magome, con sus fantásticas vistas de montaña, posadas y tiendas antiguas. Es un recorrido de 7,8 km que pasa por granjas, molinos y arrozales somo perdidos en el tiempo.

Tsumago


21-Danzas de "geishas" en Kioto
Advertencia: si el viajero está en Kioto en la temporada de las danzas de geishas, que suele ser en primavera, hay que hacer todo lo posible por no perderse este espectáculo. Pocas danzas resultan tan cautivadoras, coloridas y entretenidas, algo así como un sueño muy vívido. Cuando baja el telón tras el último destello de color y de música, la imagen del movimiento de las geishas persiste en la memoria durante unas horas.



22-Kamikōchi
Valle de las tierras altas rodeado por los vertiginosos picos de los Alpes Japoneses del norte, Kamikōchi es uno de los parajes  naturales más espectaculares de Japón. Los senderos parten del fotogénico puente Kappabashi y siguen el curso del prístino Azusawa a través de apacibles bosques. Cuna del alpinismo japonés, Kamikōchi puede ser la puerta del ascenso al Yariga-take o el punto de partida de un paseo de 1h junto al río hasta unas fuentes termales.


23-Arquitectura moderna de Tokio
El paisaje urbano de Tokio es una auténtica exhibición de edificios contemporáneos. Atrás han quedado las copias de la Torre Eiffel y en la actualidad destacan decenas de construcciones originales creadas por los arquitectos más renombrados del planeta. Algunos ejemplos son las boutiques chics de Omolotesandō, los extravagantes proyectos posmodernos de Odaiba, e incluso la nueva flota de rascacielos de oficinas Marunouchi.

Reversible Destiny Lofts

24-Festivales
Según el tópico, los japoneses son gente conformista y acartonada, pero si se asiste a algún matsuri (festival) se descubrirá que saben divertirse. Desde festivales a gran escala como el Gion Matsuri de Kioto hasta eventos más locales, cualquiera de estas celebraciones podría convertirse en lo mejor del viaje. Que nadie se sorprenda si lo invitan a participar.

Gion Matsuri


25-La salvaje Hokkaidō
La última región "pacificada" por el Gobierno central, Hokkaidō, aún es el rincón más agreste de Japón. Sus dimensiones son totalmente diferentes al resto del país: el cielo parece más amplio, las distancias, mas grandes, y el paisaje, más indómito (es el último reducto del oso pardo en Japón). Los aficionados a la naturaleza virgen deberían visitar esta isla, la más septentrional del país.




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